Top 5 / Habilidades blandas para nuevos líderes

Por MANUEL FELIPE TAMAYO


 

Definir los márgenes de rentabilidad, establecer los precios de producto de acuerdo a las zonas de comercialización, aprobar escalas de comisiones para la fuerza de ventas, interpretar los indicadores financieros, administrar inventarios y ejecutar planes de productividad en las áreas claves del negocio son solo algunas de las múltiples tareas técnicas que tiene que conocer y llevar a cabo el jefe de una empresa en crecimiento.
A simple vista, cualquiera diría que un jefe que domine los anteriores y otros procedimientos comunes en los negocios tiene altas probabilidades de conducir el proyecto empresarial hacia el éxito, sin embargo, hace falta mucho más que habilidades técnicas para desarrollar una organización y a ese “conocimiento duro” (naturalmente instalado en los dueños y administradores del negocio) debe sumársele una serie de actitudes y valores propios del gestor principal de la empresa para que finalmente la visión del negocio se cumpla en el mediano y largo plazo.
En este post les mencionaré 5 cualidades blandas o atributos o habilidades blandas del “saber SER gerencial” que en mi práctica como consultor he visualizado en líderes y jefes de organizaciones con procesos de crecimiento acelerado en donde además siempre observé un clima organizacional favorable tanto para los negocios como para el desarrollo personal de los colaboradores.
Mis 5 habilidades del SER gerencial son:
1. Empático
Esta habilidad parte del hecho de que se trabaja con personas y que en consecuencia hay múltiples puntos de vista y situaciones propias y ajenas al trabajo que modifican los comportamientos tanto de individuos como de equipos de trabajo. El gerente empático posee la habilidad de reconocer en sus colaboradores, sentimientos como la frustración, la ansiedad, la alegría o el dolor y en función de ese hallazgo orienta a las personas de manera diferenciada y justa.
No es una habilidad simple pero cuando se ha cultivado conscientemente y empieza a dar sus primeros frutos, causa los mejores resultados tanto en términos de clima organizacional como en el rango de influencia del líder sobre todos los miembros de la empresa.

2. Resiliente
No se puede negar que la dirección de un negocio viene con una pisca de soledad. No siempre se cuenta con pares de trabajo y mucha de la información de la empresa se recibe en solitario bien sea para alegrarse o preocuparse. En este contexto, la resiliencia a nivel del líder o gerente del negocio no es otra cosa que la capacidad propia de levantarse solo y con una mirada optimista ante las situaciones complejas por las que transcurre toda organización. La resiliencia será esa habilidad del jefe de volver a motivar con energía y alegría a su equipo pese a que, por ejemplo, los indicadores comerciales no se estén cumpliendo.

3. Asertivo
No se trata de ser el gerente complaciente, el que siempre dice que si para no afectar a los miembros de su equipo y el que cree que el clima organizacional favorable es aquel en el que nunca hay puntos de vista contrarios. No, la asertividad como atributo del gerente implica ser oportuno y claro en lo que se comunica incluso si esto pudiera ir en contravía de lo que piensan algunos de sus colaboradores. El reto estará siempre en elegir cuidadosamente el tono para expresar lo que se desea y obtener los resultados que el líder espera sin vulnerar e irrespetar al receptor del mensaje.

4. Atemperado
El líder atemperado es el que regula y administra sus emociones; el que vence las reacciones primarias que suelen estar en los extremos para por el contrario mostrarse sereno y equilibrado.
Con la alegría o bienestar de un indicador cumplido a satisfacción, el gerente atemperado actúa en sobriedad dejando ver el logro como un trofeo obtenido fruto del trabajo sumado de cada persona en la empresa. De igual manera, ante las dificultades, este líder suele reconocer fallas en procesos y personas para luego en ambientes de tranquilidad y neutralidad modificar tareas e incluso dar ultimatos.
5. Con sentido del humor
El jefe que nunca tiene una sonrisa, el que se autoproclama líder pero inicia el día sin saludar a su equipo o el gerente que no es capaz de reírse de sus propias fallas sencillamente tendrá su labor más difícil. El sentido del humor no es solo una fuerza que reanima a los seres humanos sino que a través de él se gestan las mejores conexiones con otras personas.
En la práctica, para gerenciar, liderar o a hacer las veces de jefe muchos atributos son necesarios pero el verdadero reto será siempre encontrar el equilibrio entre los aspectos técnicos / operativos y los asuntos humanos. Ahí en el equilibrio está la clave del éxito.

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