¿Por qué crear empresas?

Por Manuel Felipe Tamayo


 

En respuesta a un estudiante avezado.

Se estima que en América Latina entre el 85% y el 90% de los negocios están ubicados en la categoría de pequeñas empresas. Emprendimientos familiares, unipersonales y microempresas han conformado tradicionalmente el tejido empresarial de nuestra región, y de cada una de estas unidades económicas se ha desprendido un conjunto de acciones beneficiosas para cada territorio que van desde la generación de nuevos empleos hasta el pago de impuestos y la aparición futura  de otras compañías derivadas de la principal.

Sin embargo, y aunque valiosa para comprender el contexto, la información anterior es genérica y no necesariamente responde a la pregunta ubicada el título de este artículo; una pregunta que a su vez debe ser respondida desde las intenciones personales para dar inicio a un nuevo negocio y  sus correspondientes implicaciones individuales y sociales.

En este post intentaré plantear tres respuestas al título del artículo. En lo que escribo no existe pretensión de convencer al lector de poner a rodar su propia compañía sino la intención de dejar en claro lo que dicta mi experiencia en cuanto a lo que tributa a nivel personal y regional el proceso de creación de empresas.

Crear empresa por el desarrollo personal

No hay duda de que el ámbito personal es el que más se modifica para el gestor de una nueva empresa. Solo bastan unos días en cabeza de una compañía recién creada para que el líder empiece a percibirse como una persona diferente. Y es que las nuevas responsabilidades sobre los recursos financieros y humanos sumados a una sensación de incertidumbre y lucha permanente por alcanzar todo tipo de objetivos, crean con el paso de los meses y años personas aguerridas, proactivas y necesariamente enfocadas al logro.

Así, como resultado paralelo y silencioso de la creación y puesta en marcha de un nuevo proyecto empresarial, y más allá de si los modelos de negocio resultan sostenibles o no, emerge una nueva persona visionaria y comprometida con sí misma y con el entorno, consciente de que juega un rol trascendental para la transformación propia, de su familia, de sus colaboradores  y por supuesto de sus clientes.

No creo que cuando se es empleado de una compañía o cuando se ocupa un cargo diferente al de líder en una organización  los cambios positivos a nivel personal estén ausentes, no. Lo que digo es que al estar al frente de una iniciativa propia todo suele darse en manera más intensa y acelerada; los días se viven como si se tuvieran los segundos contados y como si fuera indispensable aprender de la manera más rápida posible para sobrevivir en el mercado. Esa necesidad de moverse rápido, ser pragmático, eficiente y colaborativo es la que crea nuevas personas y es la primer respuesta al interrogante planteado en el título de este post.

Crear empresa para la generación de riqueza

Si. Se crea empresa porque solo quien da inicio a un proyecto empresarial propio tiene posibilidades reales de obtener mayores ingresos que el promedio de trabajadores de una región.

Por supuesto también se asume un riesgo mayor comprometiendo tiempo y capital propio y ajeno, pero está comprobado que quien decide crear su propia empresa incrementa las probabilidades de aumentar su capital personal en los años siguientes a la puesta en marcha del negocio.

De esta manera, y bien sea que el nuevo empresario decida vender la compañía una vez alcanzados unos niveles de ingresos y posicionamiento de marca previamente definidos o que decida dedicarse a “ordeñar la vaca” como se conoce en el mundo de los negocios al hecho de liderar la empresa hasta su fase de madurez, una razón para crear empresa es la riqueza económica que este hecho provee. Así de simple.

Crear empresa por la gente

Por qué las empresas son una fuente multiplicadora de valores y comportamientos sociales, por que desde allí se crea y se comparte cultura, porque se generan cambios en los colaboradores y en sus familias, porque sus demandas derivadas de insumos y materias primas hacen crecer otras empresas que también impactan las comunidades, porque los impuestos pagados proveen salud, educación, y servicios públicos para los países. Las empresas son en sí mismas una fuente de desarrollo y bienestar.

Así que las empresas se crean también por solidaridad, por compromiso y fe en que los territorios y sus personas pueden ser mejores para las generaciones que siguen. Ahí está la tercera respuesta a la pregunta inicial.

¿Crees que hay otras razones para crear empresas? No duden en comentar el artículo.

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