Menos palabras y más incentivos

Por Manuel Felipe Tamayo *


 

En la cultura empresarial japonesa no es bien visto que un jefe felicite a los integrantes de su equipo de trabajo. De hecho, si por algún motivo el líder de un grupo le menciona a uno de sus colaboradores que está ejecutando bien las tareas que le corresponden, el trabajador se quedará pensativo frente a su desempeño preguntándose si hay aluna tarea no cumplida dentro de sus actividades o si existe alguna anomalía laboral que tal vez le esté insinuando su jefe inmediato.

¿La razón? Los líderes japoneses (y en general todas las personas vinculadas a una compañía) creen que no tiene sentido felicitar a alguien por lo que tiene que hacer. Así, si un empleado japonés tiene en su puesto de trabajo 20 tareas diarias por realizar (por ejemplo), su convicción es que todas estas deben ser realizadas bajo principios de excelencia entendiendo que para eso fue contratado y que su responsabilidad laboral va más allá de si su jefe lo nota o no.

A este mismo este nivel, la cultura empresarial occidental es totalmente diferente; ¿Cuantos de nosotros no trabajamos esperando que al final de la tarea el jefe nos de unas palabras de reconocimiento por la labor que hemos hecho? Y digámonos la verdad, si este reconocimiento se hace en público mucho mejor… así somos, y esta forma de comportarnos en las empresas hace que incluso consideremos bueno o malo un jefe en función de las felicitaciones y reconocimientos que otorga al equipo de trabajo.

Por mi parte, creo que está bien (y es necesario) felicitar a las personas al final de un proceso exitoso en donde los objetivos planteados fueron alcanzados por encima de lo esperado. He comprobado además que hacer visibles y reconocer los esfuerzos individuales y colectivos de los miembros de un equipo de trabajo mejora las probabilidades de que en el futuro los mismos integrantes se sientan motivados y actúen con mayor eficiencia a la hora de asumir nuevos retos corporativos.

Pero, ¿Cuál es la manera correcta de felicitar a los miembros de un equipo de trabajo? Esa tal vez sea la pregunta central de este post, pues mi sensación luego de evidenciar diferentes situaciones de éxito en diversas empresas  es que,  en muchas ocasiones, las palabras no son suficientes para premiar los buenos triunfos empresariales conseguidos, como siempre, por la gente.  Creo que cuando se cumplen metas significativas que le apuntan a la expansión comercial de una compañía o cuando se genera innovación en los procesos internos apuntándole al desarrollo y sostenibilidad del negocio, no basta una reunión para aplaudir a las personas y hace falta mucho más que un café con el jefe en un ambiente de informalidad para compensar el trabajo sobresaliente de quienes han demostrado estar vinculados con la misión y visión del proyecto empresarial.

En una compañía de origen norteamericano perteneciente al sector asegurador para la que trabajé hace unos años, ya implementaban acciones diferentes frente al reconocimiento de logros empresariales. La estrategia para felicitar a los equipos de trabajo que cumplían las metas comerciales era simple y da un claro ejemplo de cómo entregarles a las personas lo que se merecen en función de su trabajo:

  1. El gerente del negocio hacía un reconocimiento individual y personal (en privado) a cada uno de los empleados que lideraron el cumplimiento del indicador.
  2. En una red interna de trabajo se visualizaba por algunos días una imagen con el equipo completo que había obtenido el logro.
  3. Se asignaba a cada persona involucrada en el cumplimento de la meta un puntaje diferencial que se sumaba al final del año y que daba un porcentaje de aumento extra en el salario.
  4. Finalmente, se entregaban bonos de turismo para disfrutar en familia en un día laboral.

Por supuesto este es un esquema bastante completo de salario no monetario, pero ¿quién ha dicho que este tipo de políticas de felicitación no pueden ser parte de la cultura empresarial de los países latinoamericanos incluso si las empresas aún cuentan con pocos empleados?

Felicitemos bien a la gente. Se requieren menos palabras y más hechos e incentivos reales que motiven a las personas a dar más por las organizaciones. Creemos desde la gerencia estrategias innovadoras que inspiren a la gente a cumplir las metas del negocio con emoción y dejemos de pensar que las celebraciones en las épocas decembrinas son suficientes para mantener arriba la motivación de la gente.

*Fundador & director de Empresas Creciendo Bien. Experto en gerencia de nuevos negocios, consultor certificado en modelación de negocios y creación de empresas. Docente y conferencista.

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