Ideas bien formuladas o empresas fracasadas

Por  MANUEL FELIPE TAMAYO


La definición de la idea de negocio es el primer paso que debe llevar a cabo cualquier emprendedor decidido a cumplir el sueño de tener su propio negocio y debido a que con el tiempo la idea resulta siendo la base sobre la cual se construye la empresa, no vale la pena ahorrar esfuerzos en lograr una adecuada formulación de la propuesta inicial.

En este post, les recomiendo algunos elementos que considero importantes al momento de diseñar y delimitar la idea de negocio a fin de no correr el riesgo de empezar a trabajar sobre “proyectos muertos”.

Tres claves para empezar

1. Reconozca la posición de su idea de negocio en relación a los extremos de mercado

Es decir, determine si su idea empresarial solucionará problemas masivos de la sociedad o por el contrario atenderá necesidades de grupos específicos de personas (nichos de mercado).

Identificar la posible ubicación de su idea según el tipo de mercado (masivo o especializado), le dará un posible número de compradores de su producto o servicio lo cual le permitirá a su vez hacerse una idea del tamaño potencial proyecto empresarial y con esto la posible rentabilidad del mismo en el corto y largo plazo.

Es válido mencionar que si la idea de negocio cubre un grupo muy pequeño de clientes o un mercado en desarrollo, la rentabilidad del proyecto se dará paulatinamente con el transcurso del tiempo una vez existan un mayor número de consumidores preparados para adquirir el producto creado por la nueva compañía. Así mismo, si la idea impacta un mercado amplio y masivo, se debe reconocer que estos escenarios suelen estar llenos de oferentes dispuestos a bajar los precios para mantenerse activos y en competencia lo cual implica que el nuevo proyecto tendrá que ajustarse al mercado a través de la eficiencia en costos.

2. Reconozca la factibilidad técnica

Cerciórese de que su idea si sea ejecutable, es decir, que si existan materias primas apropiadas, tecnología idónea, equipo humano y logístico disponible e identifique que factores legales podrían interrumpir el desarrollo del concepto inicial.

Intentar crear una compañía con base en un producto compuesto por materias primas o insumos aún no desarrollados y validados, pensar en crear una nueva empresa basada en tiempos de entrega extra-rápidos para los cuales no se ha diseñado un sistema de transporte con las mismas características o contemplar la prestación de un servicio especializado sin cerciorarse de la existencia de personal disponible para operar el proceso técnico, sin ejemplos clásicos de errores en la formulación de ideas que por supuesto deben evitarse a toda costa.

3. Visualice los competidores y el entorno

Se trata de ser revolucionarios desde el inicio así que es fundamental mezclar factores propios y externos que den como resultado propuestas diferenciadas y llamativas para el mercado e incluso para inversionistas futuros. Tomarse el tiempo suficiente para analizar el consumidor desde la observación o desde las investigaciones publicadas en revistas especializadas es una buena práctica que le permitirá reconocer esos detalles que en definitiva son valorados y considerados como diferentes por los consumidores. Las buenas ideas vienen con el tiempo y la diferenciación proviene de eso que no posee la competencia y que el mercado necesita.

Una vez cumplidas estas tres fases, es recomendable que la idea sea expuesta a diferentes actores que aporten recomendaciones tanto frente a los posibles riesgos a los que se podría exponer la idea en sus fases técnica y comercial como también sobre conceptos alternativos que nutran y diferencien la propuesta inicial. Para este momento, el reto del emprendedor será seleccionar cuidadosamente entre tres y cinco personas del mundo académico y empresarial que den su opinión de expertos sobre la idea general de negocio o al menos sobre una parte de ella.

En una nueva etapa de análisis, el emprendedor tendrá que formularse al menos tres preguntas básicas que lo ayudaran a tomar la decisión sobre si avanzar o no con el proyecto empresarial:

1. ¿Con que tipo de recursos se financiará la idea de negocio?
2. ¿Cuál es el mejor aliado posible para lanzar mi idea de negocio al mercado?
3. ¿Me apasiona tanto la idea de negocio como para hacerla realidad y ejercer el desarrollo personal desde ahí?

Si su idea pasa los filtros mencionados en este post, no queda más que escribirla en un lienzo de modelo de negocios lo cual será un escenario diferente para delimitar y refinar aún con más detalle el proyecto empresarial.

En conclusión, la formulación de ideas de negocio tiene un alto componente de sensatez por parte del emprendedor pues a la par de la pasión que implica poner a rodar una nueva empresa, se hace necesario una dosis de objetividad que permita la gestación de proyectos empresariales con sentido de realidad, ajustados al mercado y diferenciados por naturaleza.

¿Tienen alguna otra clave para generar ideas de negocio ganadoras?

No hay comentarios

Agregar comentario

Debe ser Conectado para agregar comentarios.