Top 10 malas decisiones gerenciales en la puesta en marcha de nuevos negocios

Por MANUEL FELIPE TAMAYO*

Bien sea que usted decida invertir dinero en un proyecto paralelo a su empleo o que opte por iniciar una empresa en donde sea parte del equipo emprendedor, el hecho de destinar tiempo y recursos económicos a un nuevo negocio lo convierten de forma inmediata en un gestor empresarial que se verá obligado a administrar y controlar su propia inversión o a ser el gerente del proceso y los resultados del proyecto.

Es en este post, quiero listarles algunos de mis aprendizajes como asesor de nuevos proyectos empresariales y dejar explicitas algunas de las principales razones por las que en la práctica soy consultado por inversionistas y emprendedores (a veces cuando ya no hay mucho por hacer).

Atención al listado de malas decisiones gerenciales:

 

  1. Conformar el equipo de socios basándose exclusivamente el aporte económico

Lo común es encontrar líderes que en su afán por captar recursos económicos para dar marcha al negocio, resultan  vinculando personas que nunca antes se habían visto y de las que se desconoce su actitud y aptitud frente a las diferentes situaciones que plantea una nueva empresa.

El reto para el gestor principal del negocio es enfocarse en una selección de personas con la inteligencia técnica y emocional suficiente para ayudarle a construir y a buscar soluciones incluso en momentos de total oscuridad.

 

  1. Dejar de escribir las reglas de la sociedad

Esos líderes o gerentes que suelen abusar de lo verbal y poco escriben son tal vez los que más problemas tienen una vez inicia el proyecto empresarial. No se trata de escribirlo todo y hacer actas cada vez que sostiene un dialogo con algún integrante del equipo, pero sí de darle formalidad documental a las decisiones claves asociadas a cifras, calendarios y responsabilidades particulares.

 

  1. No estimar mediante un presupuesto los gastos adicionales

No conozco un solo proyecto que no haya requerido algo extra en su fase más temprana. Los imprevistos son eso; situaciones que no se controlan y en la práctica no son responsabilidad de nadie cuando se presentan. Lo que sí es tarea del líder es contemplar escenarios en publicidad, mano de obra, transporte, tecnología, etc., en donde pudieran presentarse necesidades especiales de gasto o inversión.  Estas eventualidades son las que a su vez debe trasmitir al resto del equipo antes de ponerse en marcha la iniciativa.

 

  1. No establecer diferentes escenarios de utilidad y ganancias

Un nuevo negocio es por definición un nuevo riesgo. Muchos líderes desconocen esta premisa y se juegan su palabra y prestigio prometiendo un escenario único de rentabilidad y éxito. Nada más insensato. El trabajo del líder es comunicar a los inversionistas sobre las posibilidades reales de triunfar o perder. Se trata de plantearles la posibilidad de que incluso al final de ciertos periodos las utilidades del negocio se presenten negativas y se requiera de nuevas inversiones.

 

  1. Considerar los escenarios de gobierno entre los socios como una pérdida de tiempo

Dos problemas relacionados. El primero asociado al líder que no cree pertinente fijar un dialogo fluido y formal con los demás socios del proyecto porque se ha forjado la falsa idea de que su capacidad de gestión es suficiente para sacar adelante el negocio. El segundo, no ser riguroso con los comités de seguimiento del proyecto al punto de flexibilizar y aplazar reuniones y las tareas por las que cada quien tiene que responder en esos espacios.

El reto es fijar un comité periódico con una agenda central para tratar temas claves y convocar con disciplina para que las reuniones se gesten.

 

  1. Contemplar la ayuda externa como innecesaria

Salvo que la situación económica del negocio no lo permita, el hecho de no buscar una mirada externa y crítica del negocio suele ser un error inconsciente del líder.

Lo que en la práctica ocurre es que el gerente, enfrascado en las actividades operativas, obvia mejoras en los procesos clave (como las mercadológicas, financieras o de mejora de producto) y se habitúa a trabajar bajo los esquemas que el mismo ha construido en la cotidianidad.

Una pregunta el primer lunes de cada mes pudiera darle la vuelta a esta mala decisión: ¿Cómo se ve el negocio desde afuera?

 

  1. No definir el papel operativo de cada socio en el nuevo proyecto

Los tres escenarios problema son: (1) todos los integrantes hacen todo, (2) nadie hace nada por que la responsabilidad siempre es del otro y (3) el gerente lo hace todo pues es el responsable del proyecto.

Los tres extremos son funestos para una iniciativa que recién empieza y es la cabeza principal del negocio quien debe orientar y asignar tareas en función de la dinámica de negocio, de las exigencias que plantea la operación y también en función de las habilidades  de cada miembro del equipo.

 

  1. No definir un líder del proyecto

Esta mala decisión resulta siendo simplemente mortal para cualquier nuevo negocio. Es válido recordar que una empresa es un conjunto de principios dentro de los cuales la jerarquía hace parte de la columna vertebral, es decir, querámoslo o no, una empresa requiere responsables de procesos intermedios y un líder general que consolide la información y oriente los recursos en el tiempo.

No definir un responsable principal es condenarse al desorden operativo, al fracaso en resultados y por supuesto a un clima laboral deteriorado.

 

  1. Dejar implícitos los principios éticos por los que se regirá el negocio

Y es que aparecen los socios que por un poco más de rentabilidad proponen extraños manejos en asuntos contables, los que prefieren anunciar productos con cualidades inexistentes o los que reducen pagos legales a los colaboradores… No dude amigo gerente en ser claro al principio del negocio frente a los valores que orientan el trabajo conjunto.

Tomar la decisión de ser explícito en temas éticos le ahorrara dolores de cabeza en el futuro o cuando menos le dará argumentos para tomar decisiones de reducción del equipo de socios (si fuera necesario).

 

 

  1. Darle cabida a pensamientos que menoscaben la autoestima

Tal vez la peor de todas las malas decisiones es dejar que con frecuencia ingresen pensamientos negativos a la mente gerencial. En muchos casos visito nuevos negocios en las que todo marcha bien salvo que el gerente se ha dejado invadir por temores y digamos paranoias que le impiden ver lo bueno que se ha construido colectivamente y su papel en cada logro obtenido en la empresa.

Si usted está al frente de un proyecto empresarial no dude en que ocupa ese lugar por méritos propios. Nadie se sienta en la silla del gerente por que sí.

 

Me interesan tus comentarios; ¿Tienes alguna experiencia gerencial que quieras compartirme?

*Fundador & director de Empresas Creciendo Bien. Consultor certificado en modelación de negocios y creación de empresas. Docente y conferencista.

No hay comentarios

Agregar comentario

Debe ser Conectado para agregar comentarios.